EL ENCANTO DE LO COTIDIANO 

Lima, sus escenas y su gente. Una mirada al día a día de la ciudad desde la lente de Bruno Guerra ‘Tunchi’, integrante del colectivo de fotografía callejera ‘LimaFotolibre’.

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Es domingo por la tarde y la entrada de Plaza San Miguel luce extrañamente vacía, por lo que pude identificarlo rápido pese a nunca antes haberlo visto. Se llama Bruno Guerra pero en su página web aparece como ‘Tunchi’, el apodo con el que la gente de la selva llama cariñosamente al diablo.

Si bien ‘Tunchi’ no vive en esta región del Perú, su pasión por la fotografía callejera le ha permitido estar bastante familiarizado con otro tipo de jungla: la de cemento.

Mientras caminamos hacia el lugar donde lo entrevistaré, me cuenta que lleva siete años dedicándose al proyecto LimaFotoLibre junto a ‘Oe‘, ‘Petituars‘ y ‘Fokus‘, amigos que comparten su interés hacia las imágenes y con quienes interviene la ciudad utilizando escenas que fácilmente cualquier limeño puede reconocer.

Foto: LimaFotoLibre

Las capturas que pega en muros y que cuelga con ayuda de cordeles funcionan como espejos distribuidos en espacios estratégicos, que permiten a la sociedad disfrutar de su reflejo y en ocasiones también enfrentar su gris realidad.

Bruno es consciente de que lo que hace LimaFotoLibre puede resultar polémico para algunas personas. Ya sentados, me asegura que si bien respeta todas las opiniones y críticas, los integrantes del colectivo han decidido continuar con las intervenciones.

Es por ello que hasta el día de hoy, engrudo e impresiones en mano, continúan haciendo de las suyas en la capital, despertando el interés del público curioso por las imágenes.

Lucía: ¿Cuál es tu primer contacto con el mundo de la fotografía?

Bruno: Fue cuando estaba estudiando diseño gráfico en el 2003. Uno de los cursos que teníamos en la carrera era fotografía. Recuerdo que el instituto no tenía un laboratorio pero el profesor se dio el afán de llevar una ampliadora. Cuando vi el proceso de revelado me pareció chévere y solía quedarme más tiempo de lo que acababa la clase a revelar y utilizar más papel. Ahí fue mi primer acercamiento en serio: me compraba rollos, tomaba más fotos de lo que me pedían…

¿Y cómo surge la atracción hacia la fotografía callejera?

Igual por esa época. Yo tenía interés de tomar fotos y salía con mis patas, como cualquier chibolo a esa edad, y me gustaba andar con la cámara. Era casi el único que tenía cámara para tomar fotos de cualquier cosa que hacíamos en la calle. Al comienzo tomaba a mis patas haciendo sus palomilladas de noche o en los conciertos, pero luego ya empezaba a andar con la cámara todos los días y a capturar todo lo que iba viendo.

Foto: LimaFotoLibre

¿Cómo es que inicia ‘LimaFotoLibre’ como proyecto?

Uno de los patas con los que empezamos el colectivo también era amigo en común con este grupo de amigos con los que iba conciertos de noche y a veces nos juntábamos. Con él empezamos ‘LimaFotoLibre’ en el 2006.

Por ese entonces José (José Vidal, ‘Oe‘) me escribió un correo a una página que había creado en donde simplemente subía mis fotos de cualquier tema y también fotos de amigos que también hacían fotografía. Él me contactó por el correo y me dijo que tenía fotos y que también quería subirlas. Yo le dije que bacán. Nos encontramos un día, me dio su disquete con imágenes y luego de un tiempo que estaban colgadas en la página decidimos dar un giro.

Hasta ahora me pregunto en qué momento se dio la idea de cambiar las cosas. Creo que empezó porque lo primero que hicimos como colectivo fue una intervención en el segundo piso de Galerías Brasil durante el 2006. Hacerlo entre dos iba ser un poco difícil y por eso decidimos pasarles la voz a dos patas más para ver si se anotaban, dos patas que también tenían fotos de la calle. Más que todo fue por el tema de que entre cuatro iba a ser más sencillo hacer la intervención: los gastos se iban a compartir, iba a ser más fácil ir a pegar, etc.

Recuerdo que imprimimos las fotos en Wilson, en papel láser así como ahora, compramos cola y pegamos en el segundo piso. Ahí arrancamos, aún sin una idea clara de formar un colectivo fotográfico.

Afiche de la primera intervención a Galerías Brasil durante el año 2006

¿Cuál fue la reacción de las personas en esta primera experiencia?

Hubo dos tipos de reacciones. Había gente a la que le pareció bien bacán la intervención, que nos preguntó sobre las fotos y le gustó que hayamos pegado las fotos. Ahora si tu vas a galerías Brasil está todo más ordenado, tienen extintores, tiene señales de seguridad y hay vigilantes. Galerías Brasil en el 2006 no era así, era diferente, estaba todo pintarrajeado con afiches de conciertos y por eso con el administrador no hubo mucho problema.

Nosotros creímos que la gente de las tiendas iba a tener una recepción más abierta pero hubo gran parte de ellos que no les gustó lo que hicimos. Nos dijeron que quienes nos creíamos para pegar eso, que con quien habíamos hablado y a quién le habíamos pedido permiso. Hasta hubo de los más faltosos: “por qué pegan fotos de huevadas, de cojudeces” nos dijeron.

¿Qué objetivo tuvo esa primera intervención?

Nosotros queríamos exponer fotografías en lugares públicos. La fotografía en el Perú ha crecido y ahora hay un montón de movida, pero en ese momento como que todavía la cosa era bien cerrada. Justamente la página web que hice antes de que formemos el colectivo fue porque nunca pude conseguir un lugar en Internet en donde subir mis fotos. Todavía no había blogs, Facebook, ni redes sociales. También era difícil porque cuando uno es un fotógrafo que recién empieza no te hacen caso.

Foto: LimaFotoLibre

¿Entonces creaste espacios propios para la exposición de tu trabajo?

Sí, por ahí empezó la cosa. Por eso decidimos empezar con intervenciones abiertas para cualquiera. Lo que pasa es que cuando haces una intervención fotográfica te confrontas directamente con la opinión de la gente. Cuando vas a ver una exposición a un espacio institucional, si algo no te parece no tienes a quien decírselo, solo tienes un libro de visitas en el que se escribe y ya. En galerías Brasil tuvimos una confrontación. Incluso hubo un tío que vio las fotos y las arrancó.

Sobre el contenido de las fotografías, ¿Qué comentarios habían?

Desde comentarios positivos hasta negativos. Desde gente que le vacilaba hasta gente que decía “que mal”, “porqué tomas foto a eso”, “eso no se debería tomar”, “porqué mostrar eso”, etc. Ahí siempre está la controversia. Yo no estoy fotografiando algo que he armado, eso es algo que está ahí. Yo trato de mostrarle eso a la gente para que ellos sean los que interpreten.

Foto: LimaFotoLibre
Foto: LimaFotoLibre

¿Y cómo es que crecen las intervenciones?

Al comienzo, como toda iniciativa que recién está empezando, no teníamos contactos ni conocíamos a nadie. Continuamos imprimiendo fotos en el formato de impresión láser, porque era el más económico, y nos luego nos pusimos en contacto con gente de las universidades. Les preguntábamos cuando tenían eventos y gracias a eso pudimos exponer nuestras fotos en instituciones tanto privadas como públicas. Lo que sí hacíamos era averiguar cuando iban a hacer eventos en donde podrían interesar los temas visuales tratados por el colectivo. Al mismo tiempo estábamos trabajando dentro de los festivales alternativos de grafiti y de música de diversos barrios de Lima. Cuando estos eran en un parque utilizábamos cuerdas amarradas a los árboles y las fotos las colgábamos con ganchitos.

Me di cuenta que el proyecto estaba creciendo cuando dejamos de buscar y ya nos empezaron a contactar. También me di cuenta cuando pude pedir presupuesto para poder imprimir las fotos, para movilidad y para lo que pueda implicar el gasto que se va a hacer, porque de todas maneras es una inversión.

Con estas intervenciones tuvimos más visibilidad y de ley teníamos que seguir invirtiendo también en la página web, para que la gente que se interesó en el proyecto por medio de las exposiciones pueda conocer más de él.

Yo creo que así se llega a la gente y así creo que se debe usar el Internet. Que crees un blog o te hagas una página de Facebook y lo dejes ahí no te garantiza mucho, tienes que mover tus fotos en el mundo real. ¿Ahora cuántos blog, cuántos Facebook de fotografía hay? Cientos y cientos y siguen pareciendo más. Hay mucho para mirar y poco tiempo para hacerlo.

Las intervenciones para mí son importantes. Pese a que al comienzo pudo ser tomado como algo improvisado eso de poner cuerdas y fotos en un parque o pudo ser visto como algo nada artístico ni profesional, eso nos facilitó acercarnos más a la gente, a todo tipo de gente. En cambio cuando haces todo muy armado, muy profesional entre comillas, en vez de acercar, alejas.

Hablando de profesional y no profesional. Me comentaste que usas una cámara de bolsillo.

Uso una cámara compacta que gané en un concurso y que bueno, ya debería actualizarse porque ya se malogró el flash. Ya no puedo tomar fotos de noche, solo con exposición larga no más. Lo bueno es que tiene funciones manuales. Casi todo lo que he hecho con el colectivo ha sido con esta cámara.

Algo que no me queda claro ¿Cómo haces para elegir los lugares de las fotos?

¡No los elijo! Por ejemplo hoy día que he salido acá a conversar contigo, he tomado unas fotos. Casi siempre es así. Si yo me pongo a mirar las fotos que tengo casi todas me traen recuerdos de algo que hice ese día: “Ah, ese día vine a Plaza a buscar un mouse” o “Ese es el día que casi me roban la cámara”. Creo que ese es otro punto en común que tenemos los integrantes del colectivo: capturamos la cotidianidad, tanto de Lima como la nuestra.

¿Cuál es la interpretación del trabajo que realiza LimaFotoLibre?

Diversas, desde positivas hasta negativas. Incluso quizás para algunos las fotos pueden ser solo entretenimiento o no encender ninguna emoción. Yo me he dado cuenta que cuando hemos puesto las fotos en la calle la gente se queda viéndolas porque son imágenes que todos conocemos. Casi nunca ponemos texto al costado de las fotos porque no tenemos nada que explicar, son escenas que todos los limeños vemos aquí a diario. ¿Qué te voy a explicar yo?, más bien quizás tú podrías explicarme varias cosas que quizás capturé de pasada y que sucedieron en tu barrio, por ejemplo.

Volviendo a las intervenciones ¿Cómo ingresan a exponer en los parques zonales?

Bueno hemos ido a varios parques zonales, no a todos pero a varios. Fue más que todo por la invitación de la gestión actual de la Municipalidad, que ha creado un programa que se llama Cultura Viva. Ahí las exposiciones se hacen en unos módulos, como unos biombos que se colocan. Yo creo que tienen un efecto menor a cuando cuelgo las fotos en cordeles. Con las fotos en cordeles el efecto es bastante inmediato, con los biombos no ocurre lo mismo. Mucha gente pasa, pasa y no los ve, no les llama la atención.

Pero de todas maneras la experiencia fue buena. Una exposición fotográfica debe ser una sorpresa para la gente que va a los parques zonales, porque la mayoría va a jugar fulbito, a nadar en la piscina, a tener actividades recreativas, más físicas. El hecho de que se encuentren con imágenes de la ciudad de la que también forman resulta bastante sorpresivo.

En general, ¿Cómo es la reacción del público en las exposiciones?

Yo siento que hay diferencias. Cuando estuvimos en el Parque Kennedy, en donde quizás uno puede pensar “es Miraflores, quizás alguien se incomode”, la gente era bien abierta y no se hacía tantas bolas. En cambio cuando intervenimos la Plaza San Martín, tuvimos de todo, tanto reacciones buenas como malas. En Miraflores casi no hubo altercados o intercambios de palabras. En la Plaza San Martín sí, algunas personas se sentían indignadas por las fotos. Vino la gente diciendo “tú deberías tomarle foto a esto” o “tú tienes que hacer aquello”.

¿Qué comentarios te decían?

Por ejemplo, me dijeron que deberíamos fotografiar los paisajes naturales del Perú o los lugares turísticos de la ciudad, que no deberíamos mostrar lo que mostrábamos.

¿Qué mostrabas que los ofendió tanto?

Eran imágenes de Lima. Eran varias fotos de la página web, varias series de imágenes, eran variadas, eran imágenes de la calle, que muy bien la gente podía reconocer al toque. Pero bueno, la Plaza San Martín tiene una peculiaridad, la gente siempre reúne para discutir. Una cosa graciosa es que mucha gente nos decía que cómo era posible que desperdiciáramos la plata de la Municipalidad, cuando en realidad el evento lo estábamos haciendo de forma privada, sin un sol ajeno.

Foto: LimaFotoLibre

Pero en el Centro de Lima también hemos tenido comentarios positivos. Hicimos una intervención en el Parque Universitario con un proyecto en el que publicamos una foto por día. Era como un juego entre los integrantes del colectivo, tipo “a ver, yo pongo una foto y luego tú me respondes con otra”. Ese proyecto duró un año completo, en total fueron 365 fotos.

¿Cómo se llamaba el proyecto?

Se llamó “365 días”. Fue del 28 de julio del 2011 al 28 de julio del 2012. Gestionamos hacer la exposición con SERPAR (Servicios de Parques de Lima) y nos dieron el permiso para poder colocar los cordeles con las fotos. Ahí fue bien bacán. Uno a veces no espera la cantidad de gente que va a ver una exposición en la calle, en donde pueden llegar miles de personas al día en comparación de una galería. Las galerías más visitadas de Lima llegan a miles pero en un mes o dos meses, pero cuando pones fotos en la calle llegas a miles en días. Son varias las personas que pasan y también las que se quedan mirando. No lo esperábamos, pero ese día bajó un montón de gente a esa intervención. Grabamos un video en donde las personas nos dieron comentarios bastante positivos. Recuerdo que un señor estaba con su familia y el tío se soltó un rollo bien bacán que no esperábamos y dijo que podíamos aprender de nosotros mismos con la fotografía.

¿Y realmente crees eso? ¿Qué se puede aprender con la fotografía?

En general sí, las imágenes ayudan a aprender de la realidad y eso hace falta en el país. No estamos educados con respecto a ese tema, por eso nos dicen constantemente que los peruanos tenemos falta de memoria. Si no sabemos observar menos vamos a tener recuerdos.

¿Consideras entonces que estás creando un archivo para la ciudad de Lima?

Al comienzo no estaba muy consciente de eso pero ahora sí. Estamos creando un archivo que puede servir a la gente más adelante. La fotografía no solo sirve de forma artística, al menos el tipo de fotos que hacemos en LimaFotoLibre también sirve para estudiar.

Pasando a otro tema ¿Cómo surge la iniciativa de salir a exponer el trabajo del colectivo en otros países?

Clemente (Clemente Gaillard, ‘Petituars‘) hizo un contacto en un evento de festivales de fotografía en Francia durante el 2010. Así pudimos asistir como invitados al festival de la ciudad de Biel, en Suiza. Los organizadores se interesaron sobre todo por el tema de la intervención urbana que veníamos haciendo y que es lo que hacemos hasta ahora. Solamente nos dijeron que en Suiza tenían reglas estrictas de pegar cosas en la calle y que nos iban a ofrecer espacios en diferentes lugares de la ciudad para pegar las fotos.

Foto: LimaFotoLibre

El festival de ese año giraba en torno bajo al tema “el tiempo” y todas las fotos que hicimos fueron secuencias porque para nosotros tenían que ver con el tema del tiempo y como la fotografía puede crearlo. Presentamos una serie del tráfico limeño porque el tema del tráfico tiene que ver con el tiempo, porque lo pierdes. La otra serie trataba sobre dos mujeres limeñas, una joven y una adulta, que tenía que ver con las formas de vestir, como cambian conforme a la edad. Eso lo pusimos en un ascensor.

Foto: LimaFotoLibre

La última muestra fue de Clemente y la hizo en las épocas cuando trabajaba por Manchay. La combi en la que viajaba siempre pasaba por una discoteca y él hacia una foto una vez a la semana porque cada fin de semana cambiaba el cartel. La serie se llamaba “Huguito” por el nombre del local.

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Foto: LimaFotoLibre

¿Cuáles fueron los comentarios de la gente de allá?

Tuve la oportunidad de hablar con varias personas. Por ejemplo, un día estaba paseándose por todos los espacios del festival los auspiciadores, que eran ejecutivos de un banco. Se dio la casualidad que una de estas señoras, mayor ya, agarró y me dijo “yo conozco este lugar, esto es Lima”, porque vio una foto donde salía el Cerro San Cristóbal. Me dijo que había viajado a Perú cuando era joven y que ahora veía ahora todo distinto y lleno de gente. También conversé con los participantes latinos que se identificaron con las fotos porque tenemos muchas cosas en común los latinoamericanos cuando fotografiamos la calle.

Me contaste que también viajaron a Brasil ¿Cómo fue la experiencia?

Eso fue el año pasado. Recibimos la invitación de dos curadores que ahora están impulsando la fotografía tanto en Brasil como en Latinoamérica. Nos invitaron para participar del “Tercer Foro de Fotografía Latinoamericana” que se hizo en Sao Paulo. Ellos querían para este evento romper un poco con la imagen tradicional que se tiene de Latinoamérica vista desde el primer mundo: pobre, triste, sufrida, en blanco y negro, etc. El tema que nos propusieron a los participantes del foro fue “la clase media en Latinoamérica”. Luego de pensar y hablar, optamos por trabajar con los centros comerciales en Lima. ¿Quién no va a un centro comercial? Incluso han creado varios para las nuevas clases medias. Realizamos una instalación fotográfica que buscaba simular cómo sería estar dentro de uno en Lima e incluimos fotografías de personajes y objetos pegadas sobre la pared de una especie de cubo.

Volviendo acá al Perú, ¿Acá también han tenido participando en exposiciones y muestras?

Participamos de la exposición “A mí que Chicha” en el Centro Cultural España, que nos dio la oportunidad de conocer al señor Nicolás Torres y a Alfredo Villar, y de trabajar con la gente de Ruta Mare, que hacen murales y gráfica popular. Nosotros hicimos una intervención a las paredes del costado. Para esto imprimimos en material banner fotos de cinco metros, ¡Imagínate cómo hicimos para pegarlas! Fue una muestra que tuvo bastante recepción de la gente porque se presentaban cosas que son bastante reconocibles y muchas personas se identificaban.

Foto: LimaFotoLibre

Alfredo, que era el curador, nos pidió específicamente que presentáramos imágenes de Lima bajo nuestra interpretación de lo que denominábamos ‘chicha’ y así surge ‘Chichópolis‘.  Hubo bastante interacción entre los mismos artistas en “A mí que chicha”, todos colaboraban con todos.

¿Y cómo fue la experiencia con la exposición “A ver, a ver” en la galería Pancho Fierro?

Fue gracias a un concurso que hubo un año antes. Armamos la propuesta y la hicimos sin muchas expectativas porque ya te imaginarás cuántas propuestas hemos mandado, pero finalmente se dio. En “A ver, a ver” tuvimos el reto de tener una galería grande y en un lugar céntrico para nosotros solos. Fue bacán porque tuvimos el apoyo de la gente de la galería para las impresiones y todo eso. Presentamos un resumen de la página web, el contenido del sitio plasmado en un lugar físico. También incluimos cubos armables y videos multimedia.

¿Cuál es el objetivo de trabajar con cubos armables?

Eso también se lo tenemos que reconocer a Clemente, el tuvo la idea bastante tiempo atrás. Al comienzo no le dimos mucha bola, pero él insistió, insistió y tuvimos la oportunidad cuando se hizo el Folilab en la Plaza San Martín. Ni bien dejamos los cubos ahí, sin que les digas, las personas comenzaron a armar y desarmar los cubos. Los niños llegaron, jugaron y la gente comenzó a armar fotos con extraños. Cuando terminaban, veían la imagen y comenzaban a hablar sobre el tema que ahí se representaba. Nosotros usamos los cubos como fotografía interactiva. Uno no solo se para y mira la foto, sino que puede tocarla sin miedo a que venga un vigilante y que te diga “eso no se toca”.

¿Y los videos multimedia? ¿A quién se le ocurrió?

Eso lo hicimos desde el comienzo. Si buscas en la página web, el multimedia más antiguo es del 2008. Son secuencias de cinco o seis fotos que crean una pequeña animación. Nosotros hacemos videos a base de fotos, casi no grabamos. Para el audio, a veces lo grabamos en el lugar donde hacemos las capturas o también elegimos una canción que tenga que ver con el tema.

Pasando a otro tema ¿Cómo surge la idea de publicar fotolibros?

Hacer publicaciones ha sido nuestra idea desde el comienzo. En setiembre del 2007 a menos de un año de haber formado el colectivo hicimos nuestra primera publicación, que era un librito de bolsillo que incluía fotos sueltas. Esa primera oportunidad hicimos 1000 tirajes que fueron distribuidos en lugares independientes como galerías Brasil y Quilca. Hicimos que lograran entrar a la librería Zeta, pero otras librerías nos decía que no se podía vender, que era muy chiquito, etc. Para el 2012 hicimos una edición en formato jumbo. Fue una publicación más lograda, le pusimos código de barras y todo, a pesar de eso logramos a menos lugares oficiales que con el anterior. A este último logramos ponerlo en la librería de la Católica, en El Virrey y en Mediática. Otras librerías ya para que mencionar, nos decían que no.

¿Seguirán insistiendo en publicar?

¡Claro! Lo que pasa es que la gente de las librerías subestima a su público. Venden cosas ligeras. En el parque Kennedy de Miraflores la gente nos preguntaba “¿Se puede comprar la foto?”. Por suerte nosotros habíamos llevado libros para vender. Nos compraba gente que estaba de paso y que quizás no era experta en fotografía y no está acostumbrada a gastar dinero en un libro. ¡Hay gente que piensa y que decide comprar fotografías de la calle, fotografías de Lima! Es un público que las librerías no ha visto.

Entre otras actividades que han realizado están los talleres

Hasta ahora hemos hecho tres tipos de talleres. Primero empezamos con lo que era la fotografía pinhole, que es un taller con el que uno puede aprender de forma muy práctica y muy sencilla la forma de cómo se hace una foto. Lo hemos hecho en el centro cultural España pero también hicimos ‘pinhole al paso’ donde diferentes tipos de personas hicieron sus fotos en la calle. Si tú le enciendes la curiosidad, a la gente le nace el interés por la imagen.

Los otros dos talleres fueron más específicos. Uno es el de fotografía callejera, donde compartimos la experiencia de LimaFotoLibre con la gente que participa. Les contamos como hacemos las fotos, bajo qué condiciones, con qué tipo de cámara, que cuidados tenemos cuando vamos, etc. El taller no es solamente tomar fotos. Primero es toda una parte teórica sobre los orígenes de la fotografía callejera, casos en el extranjero, en Perú. Luego recién se sale a tomar las imágenes y tras hacer la edición, elegimos fotos de cada uno de los participantes, las proyectamos y las comentamos. Estos talleres lo hemos hecho varias veces.

El último tipo de taller es el de autoedición de fotolibro. Con la experiencia de las ediciones que hemos hecho, le explicamos a los asistentes sobre cómo imprimir, editar, elegir y ordenar sus imágenes en una publicación. Ahora hay una revalorización de fotos libros a nivel global, los fotógrafos están buscando volver al formato libro, algo que se había dejado de lado debido a la explosión de la tecnología digital.

¿Qué proyectos están planeando para lo que resta del año?

Siempre nos hemos quedado con las ganas de hacer algo sobre el tema de Acho. A veces por tema de tiempo no podemos concretar algunas cosas, vamos a ver si lo hacemos este año. También parece que se viene otra salida del país, pero eso ya se sabrá en su momento. Cuando pasan este tipo de cosas es mejor hablarlas cuando algo ya está concreto.

(Actualización: Para mayor información sobre la participación de LimaFotoLibre en el “III ENCUENTRO DE COLECTIVOS FOTOGRÁFICOS [E.CO]” sigue este enlace.)

Por último y para terminar esta entrevista, ¿Qué se siente saber que reconocen tu trabajo como fotógrafo?

Con LimaFotoLibre hemos obtenido satisfacciones, pasado por buenos momentos y conocido gente. Sentimos que estamos haciendo algo por la ciudad, por su historia digámoslo de esa manera, aunque eso el tiempo lo dirá. Ahora estamos bien, las actividades que organizamos continuarán porque aún podemos solventarlas, pero me gustaría que este trabajo se tradujera en monedas. Vivir de fotografía y de la fotografía que te gusta hacer es lo que cualquier fotógrafo quiere pero es lo más difícil de lograr.

Conoce más del trabajo del colectivo ingresando a su sitio web, blog o página de Facebook.

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